Nos han ofrecido sus casas, su ayuda, pero no deseamos complicarles una vida que ya tienen bastante cargada de trabajo.
Sin embargo no renunciamos a sus caricias, a sus atenciones, esperamos que vengan a vernos de vez en cuando y nos vean contentos, con nuestros amigos y cuando vuelvan a casa estén tranquilos de que estamos bien cuidados.
Pero...no soy tan ingenua de pensar que la vida es una novela rosa, se que hemos llegado a la última morada y hay que despedirse de ajetreo de la gran ciudad ¡tan jodidamente encantador!, de salir de noche, de improvisar e irnos a comer por ahí, de montarnos en las barcas del Retiro..
.Juventud divino tesoro ya te vas para no volver cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer.